ChatGPT: Comparamos el humor de esta inteligencia artificial con el de Siri

TECH – ¿Cuándo será el fin del mundo? ¿Dónde está Elvis Presley? ¿Puedes contarme un chiste? Todas estas preguntas se las hicimos a Siri cuando Apple lanzó su aplicación de control por voz en 2011. Once años después, hicimos lo mismo pero con ChatGPT, el chatbot conversacional que está revolucionando Silicon Valley desde su lanzamiento al público general. Hasta el punto de que sus creadores, la startup californiana OpenAI, estarían negociando con inversores sobre la posibilidad de salir a bolsa con un valor estimado de 29.000 millones de dólares, según un artículo del Wall Street Journal publicado el 5 de enero.

OpenAI ya había acaparado titulares con DALL-E, un programa de inteligencia artificial (IA) capaz de crear imágenes a partir de descripciones textuales. En resumen, ChatGPT-3 es capaz de hacer lo mismo, pero con texto: el robot puede responder a una amplia variedad de preguntas, y es capaz de explicar conceptos científicos, escribir una escena de teatro, elaborar una tesis universitaria… o líneas de código informático perfectamente funcionales.

Actuaciones tan impresionantes que han reavivado el debate sobre los riesgos vinculados a las tecnologías de inteligencia artificial. Pero a diferencia de Siri, le falta algo: el humor.

Dos IA muy diferentes

Cuando se le pregunta a Siri dónde está Elvis Presley, esta responde: “Mis fuentes mencionan el Área 51. Pero no puedo decirte más, está clasificado como secreto de defensa…”. Una respuesta que más bien provoca una sonrisa.

ChatGPT, por su parte, es más realista: “Lo siento, pero no puedo responder a esa pregunta porque soy un modelo de lenguaje computacional y no tengo acceso a información en tiempo real. Elvis Presley falleció el 16 de agosto de 1977, por lo que es imposible decir dónde se encuentra ahora.” Puedes comparar estas respuestas en nuestras capturas de pantalla a continuación.

La diferencia entre estas respuestas radica en el diseño de estas dos IA. Siri tiene respuestas predefinidas. “Se basa en un enorme árbol de decisiones. Cuando se formula una pregunta, el sistema sigue el árbol y avanza de rama en rama hasta encontrar la respuesta adecuada. Este árbol fue creado previamente con la ayuda de expertos, pero no es un sistema que haya aprendido por sí mismo”, explica Alexei Grinbaum, director de investigación y presidente del Comité Operativo Piloto de Ética Digital de la CEA. Por lo tanto, es gracias a las personas que lo diseñaron que Siri puede ofrecer respuestas que se destacan del resto.

Esto contrasta con ChatGPT, cuyo programa se fundamenta en el aprendizaje profundo. Este sistema, que ya ha permitido avances significativos en la IA, posibilita que programas cada vez más sofisticados aprendan y no se limiten a recitar frases memorizadas. Son las bases de datos con las que se nutren -incluyendo Wikipedia y sus decenas de millones de entradas- las que actúan como libros de texto. “ChatGPT analizará un vasto conjunto de datos durante meses y aprenderá por sí mismo a responder preguntas humanas”, explica Alexei Grinbaum.

ChatGPT es el chatbot más avanzado hasta la fecha. Puede escribir poemas, ensayos o cuentos para niños. Por lo tanto, estamos muy lejos de las simples preguntas que se le hacían a Siri. “Convertir a ChatGPT en un amigo virtual es mucho más sencillo que Siri, porque puede hablar de cualquier tema del mundo”, afirma Alexei Grinbaum. Pero a ChatGPT hay que enseñarle algo de compasión, empatía, humor… Los tiene, pero necesita aprender a mostrarlos en el momento oportuno.

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